El doctor en Arquitectura ha señalado durante su intervención en el XXI Programa de Especialista en Urbanismo para Madrid que “los planes deben ser más flexibles para afrontar la situación de incertidumbre en la que estamos” a causa de cosas como la actual variación del precio del petróleo derivada del conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán.
Madrid, 18 de abril de 2026.- El doctor en Arquitectura José María Ezquiaga ha abogado por que los planes generales actúen “como herramientas de la activación económica” dados los dispares escenarios que existen ahora mismo en España con zonas en las hay un “déficit de hogares” y con otros lugares que por el contrario “deben dejar de crecer”. El que también es uno de los redactores de la Ley de Impulso y Desarrollo Equilibrado de la Región (LIDER) ha señalado en el mismo sentido que “los planes deben ser más flexibles para afrontar la situación de incertidumbre en la que estamos” a causa de cosas como la actual variación del precio del petróleo derivada del conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán.
En su ponencia Ejemplos de planes generales y de desarrollo, Ezquiaga ha profundizado en la distinta situación de la vivienda en España donde “estamos en una etapa de decrecimiento demográfico vegetativo” pero al mismo tiempo es “de crecimiento por aporte migratorio” lo que conlleva directamente un “fenómeno que creíamos que estaba extinguido que es tener que afrontar la vivienda asequible para una parte importante de la población como un objetivo del planeamiento” aunque “no es un problema homogéneo y afecta más a la parte interior del país”. Ha explicado en este sentido que si no existiera el aporte de los migrantes, España perdería del orden de 70.000 habitantes cada año”. Por el contrario, ha resaltado Ezquiaga, “en los últimos años hemos tenido un saldo positivo de medio millón”. Aún así, “tenemos un déficit de hogares” porque un aumento no va acompañado del otro. No obstante, ha especificado que “las necesidades inminentes de vivienda no son en todos los sitios” y de hecho “hay lugares que deben dejar de crecer” en este sentido como la zona del Mediterráneo y Madrid, o lo que es lo mismo, los entornos metropolitanos de Málaga, Valencia y Barcelona, además de los dos archipiélagos y la capital de España. En el resto del país hay estabilidad o incluso decrecimiento, un escenario que lleva, ha señalado el ponente, a que los planes generales actúen en un escenario que habitualmente no se considera como ser “herramientas de la activación económica”. Y en este sentido, el arquitecto ha abogado por “modelos de planeamiento más flexibles para afrontar la situación de incertidumbre en la que estamos” a causa de cosas como la actual variación del precio del petróleo derivada del conflicto bélico entre Estados Unidos, Israel e Irán.
El ponente ha considerado por otra parte que “debiera haber una estrategia estatal de reorganización del crecimiento de España en su conjunto para evitar la dicotomía y el abismo cada vez más grande que existe entre la parte que crece y la que decrece y que se dice ‘vaciada’”. En líneas generales, Ezquiaga ha señalado que “tenemos un sistema de planeamiento municipal a escala estatal muy oxidado y es una pena porque es clave para algunas cosas vitales como reorganizar el crecimiento, acompasar las infraestructuras a ese aumento de población, y más cercano en el tiempo, la gestión de los riesgos” asunto éste último cuya importancia ha quedado en evidencia con las danas que han azotado la Comunidad Valenciana ya que “muchos de los municipios afectados tenían esos planes sin actualizarse desde hacía más de 30 años”.
También se ha centrado Ezquiaga en la elaboración de los planes generales y ha destacado el carácter que tendrán los documentos estratégicos en “un futuro” en tanto que “podrán inducir y sugerir tipologías determinadas e incluso dudar sobre si la zona puede o no desarrollarse” y ha hecho hincapié en que “podrá establecer áreas prohibidas” dado que “en muchos casos es más fácil establecer lo que no se quiere que ocurra que lo que sí”. En este sentido ha aludido a “ese plan de Manilva en el que se plantea un decrecimiento” porque el planeamiento no tiene por qué significar siempre crecer.